Entrevista a Feña Ortalli, por Sergio Paris

¿Como conociste la impro?

La primera vez que vi un show de impro fue en el año 2000, era el Match de Mosquito Sancineto. Un día vino mi amigo Juan Pablo y me dijo que existía una obra de teatro en la cual podías participar. Cuando salimos nos miramos y dijimos "tenemos que hacer esto". Al poco tiempo empezamos a improvisar entre nosotros, en el grupo de teatro que teníamos. Al año siguiente me anoté en los talleres de Match de la LPI.

¿Cómo surge la idea de crear Global Impro?
Luego de tres años haciendo Match en la LPI sentí la necesidad de hacer algo diferente. Con la Liga había tenido la chance de participar del FESTIM 05 en Madrid y del primer Campeonato Mundial de TheatreSports en Alemania. Esos dos eventos fueron fundamentales para conocer otras formas de improvisar, generar una red de contactos en todo el mundo y disparar mi pasión por viajar. En 2006, junto a Marcelo Martín, creamos Global Impro para trabajar con mayor libertad y explorar esos nuevos mundos que habíamos conocido.

¿Qué empezaste a conocer y a disfrutar de los festivales de impro?
Gente. Creo que lo más importante a la hora de viajar y participar de festivales es conocer gente que hace lo mismo que uno pero de diferente manera. Ver diferentes espectáculos, tomar talleres o pasar horas charlando sobre impro hacen que el techo de tu trabajo siga subiendo constantemente.

¿Cuál es tu búsqueda narrativa y estética en tus espectáculos o formatos?
Siempre me gustó contar historias. Incluso cuando hacía Match, mi prioridad era que las historias cierren. Todos las obras en las que participé tuvieron esa premisa: contar buenas historias. Hoy en día me interesa mucho también la escena como unidad dramática independiente y el peso específico de los diálogos. También me he estado planteando mucho el por qué improvisamos. Creo que tenemos que tener claro por qué nos subimos a un escenario y qué mensaje queremos dar.

¿Qué improvisación recuerdas?
Quizás sea porque está grabada y la he visto varias veces, pero hay una improvisación de una función de Swing! -una obra que hacíamos con Marcelo Martín y Hacho Badaracco- que me encanta. (Una persona con agorafobia descubre que su "canillita" fue secuestrado y debe vencer sus miedos para ir a su rescate). Suelo utilizarla de ejemplo para graficar muchas de las cosas que quiero en una impro: personajes, ritmo, diálogos, recursos dramatúrgicos, humor. Creo que es una impro casi perfecta.

¿Qué espectáculo o improvisador te sorprendió y por qué?
Voy a nombrar los tres primeros que se me vienen a la mente: PuzzlePassageiros Showstoppers. La primera era una obra de Impromadrid que tuve el placer de ver en Madrid en 2005. Fue la primera vez que me emocioné viendo improvisación y una de las razones por las cuales sentí la necesidad de investigar por fuera del Match. Passageiros es una obra que vi en el festival Lima Divergente en 2013. Está protagonizada por dos improvisadores increíbles como César Gouvea y Gustavo Miranda y es una superproducción, con un vestuario espectacular y una dramaturgia preciosa. Por último, Showstoppers es una comedia musical improvisada presentada por el grupo británico homónimo. Desde que los ví, en 2015 en el festival Improvaganza en Canadá, sentí que nunca más iba a poder cantar arriba de un escenario. Voces increíbles, canciones pegajosas, escenas muy sólidas y un histrionismo envidiable. Este año ganaron el Olivier Award, el mayor galardón del teatro británico.


¿Cómo surge la idea de Status?
Siempre me gustó escribir y la idea de hacer una revista, un blog o un libro siempre rondó mi cabeza. Normalmente se me ocurren miles de ideas y nunca las llevo a la práctica. Un día estaba sentado en la computadora y le pregunté a Gonzalo Rodolico si se copaba en hacer la entrevista. Le hice unas preguntas, escribí un par de notas más, diseñé una base con mis conocimientos rudimentarios de Photoshop y a la semana tenía más de 100 suscripciones. Realmente había un vacío de información y Status llegó para llenarlo. Hoy, cinco años más tarde, tenemos más de 2500 suscriptores y hemos entrevistado a algunos de los más reconocidos improvisadores del mundo.

¿Cuál es la realidad de la impro, según lo que has podido conocer, en Latinoamérica en comparación a Europa, Estados Unidos y Canadá?
Creo que, como en todas las artes y sobre todo en el teatro, estamos muy bien parados ante los ojos del mundo. Nuestro estilo es muy teatral, incluso más físico y con una necesidad casi vital de contar historias. Yo suelo hablar de círculos, el nuestro incluye también a España e Italia, ya que compartimos muchas de las mismas cualidades; y por otro lado el círculo Norteamericano, muy influenciado por The Second City (Chicago), la escuela de impro más importante del mundo. Su estilo es mucho más oral, con grandes influencia del stand up y con muy poca corporalidad. Las escenas cortas y el trabajo de diálogo es preponderante en su trabajo. Creo que el futuro de la impro se encuentra en el cruce de estos círculos.

¿Qué tipo de formato te hace sentir más retado como improvisador?
Por un lado, los formatos cortos, sobre todo los formatos de juegos, debido a que con el tiempo me acostumbré a tener tiempo y espacio para desarrollar plataformas sólidas o historias largas. Pero también me siento desafiado a la hora de sostener un personaje o una escena dramática en la cual se ponen en juego otro tipo de herramientas actorales que no estamos tan acostumbrados a utilizar.

¿Quién quisieras que fuera tapa de tu revista y no lo ha sido todavía?



Keith Johnstone, por supuesto. Estamos en tratativas y esperamos tenerlo en alguna tapa muy pronto. Por otro lado, me gustaría entrevistar, sin condiciones ni preguntas censuradas, a Ricardo Behrens. Creo que más allá de mis enormes diferencias profesionales y personales, tanto él como la revista se merecen la nota.