Hay gente que hace y gente que critica
“¿Sabes lo que deberías hacer?”; “Tendrías que...”; “¿Por qué no pruebas...?”; “Quizás deberías...”.
Probablemente estas sean algunas de las frases que más me molestan. No porque no sea capaz de escuchar sugerencias, para nada.
Pero hay algo dentro mío que quiere gritar a los cuatro vientos:
“¿Y por qué no lo haces tu?”.
Es que es muchísimo más fácil criticar que hacer. Es mucho más cómodo dejar que otra persona haga el trabajo, cree, arriesgue, se equivoque; para luego decir cómo se tendría que haber hecho desde la inexpugnable torre de la seguridad que te da hacerlo con el periódico del lunes.
Las personas que critican (y no hacen) te dirán cómo organizar un festival; cómo coordinar una formación universitaria; cuánto CO2 deberías producir con tus viajes, e incluso cómo editar una revista de impro.
Las personas que hacen... hacen.
Ladran, Sancho...





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